
Ya varias veces dije que cuando una mujer se convierte en madre se le activa algo en el cuerpo que la hace describir hasta la boludez más chiquita que hace su recién parido. "Hizo caquita así", "Se rió asá", "Cuando se levanta hace tal cosa", sin reparar jamás en si alguno de esos detalles le importan a su interlocutor de turno. Por lo general, si el interlocutor es otra madre, seguro le importe. No tanto por el bebé del que se habla, sino porque ésto le da pie a hablar sobre las anécdotas que tiene guardadas sobre su propio hijo.
Calculo que porque soy mujer pero no soy madre, sufro una tara parecida con otras cosas, como con "Six feet under", por ejemplo (comparo un hijo con una serie, si). Me he pasado varias horas charlando con Juani y Nacho (que se ve que siendo hombres sufren de algo parecido), desmenuzando hasta más no poder cada escenita, diálogo, gesto, para obtener la mayor cantidad de lecturas posibles. Y le he quemado la cabeza a cuanta persona a charlado de series conmigo con que es lo más hermoso, irónico, morboso, poético y bien elaborado que vi en mi vida.
Para muchos puede resultar una serie aburrida porque no se cagan a tiros y hay capítulos enteros en los cuales lo "único" que pasa es que un personaje logra entender qué lo tiene mal o como debe afrontar algo. Es introspectiva, y el trabajo está focalizado en sus personajes más que en sus acciones. O mejor dicho, éstas últimas dependen de los primeros y no viceversa. Se respeta la lógica (no tan lógica) de cada uno de ellos, su evolución, sus tiempos. Y todo encaja, cuan jueguito de encastre de cuando éramos niños.
Pero si no fuera por ese ritmo entre lento y sutil, uno no tendría ganas de abrazar a David, ni ser amiga de Claire, ni cagar a trompadas a Nate en 60 de los 63 capítulos, ni ser por un ratito la hija de Ruth sólo para someterse a sus planteos decolocados.
Hay miles de series buenas y a mi me gustan y disfruto de muchísimas, hasta algunas que me da vergüenza admitir que miro. Ahora mismo estoy como desenfrenada esperando que baje Lost y horas de charlas formulando teorías sobre qué carajo pasa en esa isla. Pero no es lo mismo. Hay series que te conmueven, porque están emocionalmente bien armadas. Que hacen que quieras convencer a todo el mundo de verlas, cuan testigo de Jehová rompiendo las pelotas a timbrazos un sábado a la mañana predicando la salvación. Y para mi ésta es una de esas.
> el post ñoño en algún momento iba a llegar
viernes, 8 de febrero de 2008 |
dichas por
eliana
at
02:12
archivo: Obesesiones boludas