> El fuchibol es de maricas

Hoy vi mi primer partido de Rugby. No tenía idea de nada. Agradezco la infinita paciencia de mis amigos, con quienes lo vi, que me explicaron lo básico cómo para que tenga una noción de lo que veía.

Al minuto 12 pregunté cuanto duraba cada tiempo porque no podía creer que estos señores mantuvieran el ritmo por 40 minutos, como en el futbol. Son 80 minutos casi consecutivos cagándose a trompadas casi casi como en el programa ese de FX dónde murió uno la otra vez desnucado contra una de las redes laterales.

Yo se que me van a decir que son dos cosas distintas, que no se puede comparar, etc etc etc, pero gente, el fútbol es de putos!!! Y no hablo solamente de que a la selección gay le va mejor que a la hétero, sino que estos pibes estan 80 minutos cagándose a patadas, trompadas, corriendo, pateando, empujando... a los otros los empujan y arman un quilombo más grande que si le putean a la vieja en el barrio (privado y europeo, claro está).

No sé, me quedé pensando en eso... en que acá se caía uno y el partido seguía con médico y todo adentro de la cancha, corriendo el riesgo de ser demolido cuan villa durante la gobernación de Mauri, mientras que en el fuchibol sacan al jugador con la camilla hasta afuera para que vuelva entrar ni bien lo apoyan en el piso. Mucha falta de hombría.

Los dejo con las diferencias que Clarín en el suplemento SI! marcó entre el fútbol gay y el fútbol hétero, están simpáticas:

Fútbol hétero:
- No tienen pudor en tocarse las partes íntimas (las del otro, claro) y se clavan unos chupones casi de película pornosoft.
- Celebran la derrota del contrario con un cántico viril (?): "Despacito, despacito, despacito... les rompimos el culito...". Idea fija.
- Inventaron el término "metrosexual": tintura para el pelo, joyería chic, depilación masculina y un celoso cuidado de la imagen.

Fútbol gay:
- Se palmean la espalda con cortesía: evitan las altas efusiones... para no provocar a los novios que vigilan desde la platea.
- Entonan covers cancheros de Madonna, Britney o J. Lo: no apelan al clásico "¡Son todos putos...!" por razones obvias.
- Arman el conjunto deportivo casi de prestado, por falta de sponsors. Más devaluados que superproducidos, juegan con lo que tienen.

http://www.clarin.com/suplementos/si/2007/09/28/3-01507795.htm